-¿Hoy como se llama el dia?
Es la primera pregunta que me hace Peter nada mas despertarse, antes de empezar a revolotear por toda la casa.
-Jueves, hoy es jueves - le respondi, y su reaccion me dejó perplejo:
-¿Otra vez jueeeeeveeees? - contestó con expresion enfadada y alargando mucho las es, como si le pesaran.
Parecia que Peter acababa de descubrir que en realidad no hay tantos dias a la semana, y que es cuestion de tiempo que se repitan.
La idea me dolió mas a mi que a él. ¡Cuantos jueves he vivido! Cuantas veces tenemos en nuestra vida esa misma sensacion de grisacea monotonia al empezar o al terminar una jornada. De tiempo que se escapa. Esa sensacion tan frecuente de que la vida no es sino una sucesion de semanas que se persiguen cada vez mas deprisa.
¡Cuantos jueves te quedan por vivir Peter! Algunos serán geniales y otros no tanto.
Pero ¿que le dices a un niño que descubre que la semana no es una sucesion de novedades excitantes? ¿como explicarle que solo hay siete dias, y luego siete mas?
-Sí, hoy es jueves - le dije con mi mejor sonrisa - y eso es bueno, porque mañana es viernes y al otro, sábado. ¡Estaremos juntos todo el dia y jugaremos a lo que tu quieras!
La respuesta pareció convencerle, y aquel jueves repetido se convirtió en el preludio de un fin de semana que prometia nuevas experiencias.
lunes, 2 de marzo de 2009
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