Quien mas quien menos, todos alguna vez hemos dicho eso de ... ¿qué? ¿nos tomamos la penultima? Ya desde bien críos sabemos lo que queremos y lo que nos gusta.
Así que cada noche se repite la misma historia. Antes de irse a dormir hay que leerle a Peter un cuento, o una historia, y luego otra, y otra, hasta que le digo:
-No, otra más no, ya vale, es hora de dormir.
Entonces llega el momento de 'la untima'.
-La úntima papá, ¡la úntima! - insiste con su lengua de trapo.
Ambos sabemos que no será la última. Tres o cuatro untimas mas tarde, me pongo muy serio y consigo que se acueste.
Pero por dentro no puedo evitar reirme, recordando cuantas últimas he disfrutado yo. Porque ya se sabe que testarudos (aqui preferimos llamarnos a nosotros mismos cabezones) somos un rato los de Aragón. Y me veo reflejado en Peter, en su infantil obstinacion, en su ilusion por lo que le gusta y su determinacion para conseguirlo. Da igual que sea un cuento o un caramelo.
Por eso si alguna vez estoy cansado, la luz se ve demasiado lejana al fondo del tunel y tengo ganas de rendirme, me repito 'la untima' y sigo. La untima, y sigo.


